RECORTES DE PRENSA 2017

DISCO RECOMENDADO

Melómano (revista de música clásica) edición Junio 2017

Las canciones de este disco muestran el universo íntimo del compositor turolense. Giran alrededor de manifestaciones y consecuencias del amor, empleando textos de Áurea García Abril. su esposa. (Dos cantares a la vida). Juan Ramón Jiménex (Tres canciones sobre textos de Juan Ramán Jiménez). Santa Teresa de Jesús (Alma, ¿qué quieres de mí?). Cervantes (Díptico cervantino). Blas de Otero, Bernardo Atxaga y Ángela Figueras Aymerich (Tres nombres de mujery Antonio Carvajal (Siete canciones de amar). El resto. dos de las
Tres cantigas (la tercera es de Gil Vicente) y las Siete canciones sobre textos populares andaluces, son de autor anónimo. Estas últimas y los Tres nombres de mujer son primera grabación mundial.

No recomendaría escuchar todas las canciones “de un tirón”; no se trata de una sinfonía, sino de pinceladas sonoras que abordan un

mundo poético, destacado por García Abril con un acercamiento a la esencia del texto, alejado de virtuosismos vocales al estilo belcantista. Con idea semejante se produce la escritura pianística; no escuchamos el piano como simple acompañamiento y soporte, estamos ante un colaborador con presencia propia, incluso en las introducciones o los finales de las canciones, porque voz y piano son un todo.

Lucía Castelló se acerca a este repertorio con sobrados medios técnicos y expresivos.Y es en su expresividad sin olvidar su dicción donde se fundamenta la recreación de esta música que declama la poesía, buscando en cada poema su idea básica y generatriz. La voz resulta llena y redonda; el trabajo elogiable, y, sobre todo, atractivo. Alejandro Zabala, al piano, colabora eficazmente sin más protagonismo que el que le corresponde.

José Prieto Marugán

GARCÍA ABRIL: LA LUZ DE TU INTERIOR

CANCIONES: 2010-2015.

LUCÍA CASTELLÓ, SOPRANO. ALEJANDRO ZABALA, PIANO.

CLASICAES.

EL CULTURAL edición 28 abril 2017

Con las 28 piezas grabadas en este compacto podemos cifrar en unas 140 las que hasta el momento figuran en esta parcela lírica del catalogo del músico turolense, que actúa con notable pericia a la hora de exponer y elaborar las ideas, de hacerlas evolucionar en un proceso de variación a veces continua, que se extiende no solo a lo motívico, sino también a lo tímbrico, a lo agógico, a lo contrapuntístico. Hay un tema principal: el amor, abarcado desde diversos ángulos. Estas canciones, la mayoría nunca grabadas, algunas ni siquiera estrenadas, representan sin duda un avance significativo en el proceso de sustancialización del estilo y necesitan de intérpretes capaces de arrancar su verdad.

El piano de Zabala se revela exquisito, matizado, fantasioso y denota un estudio a fondo de unos pentagramas con los que está familiarizado hace años. Mantiene un diálogo magnífico con la cristalina, extensa, corpórea y homogénea voz, de penetrante metal, de curiosas melosidades, firme en los ataques, afinada de la soprano lírico-ligera valenciana Lucía Castelló, que dice con naturalidad, con episódico fulgor, los textos. La cantante nos lleva del arrobo estático de Lucerito de la mañana (de Siete canciones sobre textos populares andaluces, su primera grabación mundial) al Lirismo trascendente e intenso de Ia segunda canción del díptico Dos cantares a la vida que da titulo al CD: La luz de tu interior, con texto de Áurea García-Abril Ruiz, hija del compositor. Por no hablar de la altura emocional y los claroscuros logrados en las tres piezas del tríptico Tres nombres de mujer. El registro, hecho en Austria, es técnicamente muy bueno, aunque quizá algo frío. A. R.

28-4-2017 EL CULTURAL – EL MUNDO pag.39

La luz de tu interior, homenaje de Lucía Castelló a García Abril

PERIODISTAS

en español.com edición 29 marzo 2017

‘La luz de tu interior’ es un monográfico dedicado a las canciones para voz y piano  del compositor Antón García Abril, compuestas de 2010 a 2015. Las canciones, 28 en total que se presentan en un cd doble, son interpretadas por la soprano Lucía Castelló y el pianista Alejandro Zabala, ambos extraordinarios conocedores de la obra del maestro Abril.

El disco se ha editado en Austria bajo el sello ClasicaEs, del que es propietaria y fundadora la propia soprano, Lucía Castelló, quien nacida en Gandía, reside y trabaja en Austria. Toda una biografía y una personalidad de mujer emprendedora, tanto en lo artístico como en lo empresarial y humano.

Ocurrió que durante la presentación en Madrid, el 27 de marzo de 2017 en La Quinta de Mahler, no hubo canciones en directo y nos tuvimos que conformar con el sonido del disco, ya que ambos intérpretes habían dado el 26 de marzo por la tarde, apenas unas horas antes, un concierto monográfico sobre el mismo en la Residencia de Estudiantes, pero fue una suerte contar con la presencia del propio Antón García Abril, quien conversó en forma de diálogo socrático con el periodista Arturo Reverter y, naturalmente, con los dos intérpretes, Lucía Castelló y Alejandro Zabala.

¿Hay evolución en las composiciones de García Abril?, quiso saber Reverter. “¡Pero esto lo deberías decir tú!, respondió el maestro, un compositor no debe hablar nunca de su obra, yo nunca he pedido nada para mi obra, nunca, nada, siempre han sido los intérpretes los que han pedido tocarla. No sabía ni que este cd se iba a hacer, pero soy de los que creen que todo compositor lo es de una obra única. ¿Que si hay evolución? Hay diferencia entre las primeras y las últimas obras en cuanto a la vivencia, la técnica (que es importantísima), el humanismo del compositor… que dejan un pálpito emocional que es diferente en cada caso. Y yo, si no me emociono, me callo, y si el público no me completa emocionándose, será un acto fallido. En cuanto a la utilización de los grandes poetas, inmerso en la tradición española, jamás pensé en romper con nada ni en romper nada. Es cierto que con el grupo Nuevos poetas querías acercarte a Europa, (subiendo la voz con mucho énfasis) L’avantgarde, he escrito dodecafonía… que hoy la oigo y no me

 

reconozco… (Risas) No he destruido nada, todo forma parte de mí y no reniego de nada de lo que hice porque todo forma parte de mí”.

Para Lucía Castelló, quien ya en su disco Cervantinas (2016) había cantado dos canciones del maestro dedicadas a la figura de Cervantes, el carácter principal de la música de García Abril es la libertad en lo armónico, la forma inesperada, los ritmos que no obedecen a una noción predeterminada. Es un desarrollo no sobre una base sino una entrada en Región (del Sí, por ejemplo). Las regiones sirven para que haya un movimiento y un punto, ésta sería la característica más destacada. ¿Dificultades? Conseguir esa línea transparente que necesita la canción para ser expresiva; y fue buscar el punto lo que me dio la trasparencia, siempre en favor de la línea: hay que “bridar” la voz, y es posible que a ello haya contribuido el ingeniero de sonido de la grabación que es alemán, y ya sabéis que ellos lo hacen todo “muy recogidito”, lo que para según quienes, podría resultar chocante. (Aquí se alzaron las protestas porque el sonido es excelente, impecable). En lo intelectual, la música de García Abril es una fiesta, nada que ver con el lied clásico ni con nada conocido, es una fiesta. Y no sólo ha puesto música a nuestras raíces sino a nuestra historia.

En el mismo sentido de novedad absoluta se pronunció el pianista. Para Alejandro Zabala, García Abril no tiene parangón ni siquiera cuando utiliza motivos tradicionales (destacan en el disco las siete canciones andaluzas basadas en letras populares anónimas) porque él hace con ellos algo nuevo y distinto a todo. No hay parangón, es un hardware único. Un ritmo cambiante que no recuerda a nadie porque no es tonal, es transtonal.

Y sin embargo, concluyen todos, se trata de un compositor absolutamente reconocible, que incluso ha sido tachado de muy español, algo de lo que él se siente particularmente orgulloso: “Que me lo llamen, porque el que hoy en día no es de su pueblo, de su pequeño país, no es de ningún sitio”.

Sólo que ahora, a fuerza de ser español, un millonario norteamericano (con vocación artística y fundación propia en Montana, esto quedó en el misterio) le ha pedido que ponga música a sus poemas, y ello dará mucho que hablar porque se lo está pensando.

NUNCI DE LEÓN –  periodistas-es.com

Disco recomendado por la revista de música clásica Melómano

edición Febrero 2017 pag. 75

Nuevo disco dedicado a músicas cervantinas, grabado y publicado en Viena con motivo del 400 aniversario de la muerte del escritor, con un programa variado formado por 18 canciones del siglo XX y dos del XXI.

 

Las primeras son Tres cervantinas, de Leonardo Balada; Cinco canciones sobre poemas de Cervantes (aquí llamadas Cinco cervantinas), de Carlos Palacio, y las diez Cervantinas, de Matilde Salvador. Las más recientes son dos canciones de Antón García Abril, agrupadas bajo el título de Díptico cervantino.

 

Escritas expresamente para este disco en 2015, se titulan “Siguiendo voy a una estrella”, con el conocido texto “Marinero soy de amor”, del Quijote, y “Amor verdadero”, con letra extraída de La casa de los celos. En la primera, un amplio acompañamiento enmarca una línea melódica cercana a lo narrativo; en la segunda encontramos un cierto aire de danza de ambiente andaluz.

 

Ambas son muestra del quehacer de un compositor que se ha acercado al tema cervantino en otras ocasiones

El resto del programa, algo más conocido, aunque no en exceso, pone de manifiesto la dificultad de musicalizar los antiguos poemas cervantinos, dificultad a la que ha de enfrentarse también el cantante para conseguir que el difícil texto llegue al oyente.

 

La interpretación de Lucía Castelló es interesante y atractiva. Dispone de una voz redonda, con graves llenos y expresivos y agudos brillantes, además de una correcta dicción. Del conjunto del disco destacaría su interpretación de las canciones de Matilde Salvador, creo que las más expresivas, por otra parte, y las que más se prestan al juego de la interpretación. Alejandro Zabala, pianista guipuzcoano, acompaña con eficacia, dejando siempre el protagonismo a la cantante.

 

En la carpetilla informativa se han deslizado algunos errores en la datación de las obras de Balada, que son de 1967 y no de 1985; las de Palacio, de 1980 y no de 1967 y las de Salvador, de 1975, y no de 2015. J.P.M.

 

José Prieto Marugán